sábado, 8 de octubre de 2011

[Tiempo de libros] El jardín olvidado (2)


Su mirada sostuvo la de ella. Mientras el corazón de Cassandra comenzaba a golpear contra sus costillas, él dejó caer la pala y se acercó para tomar su rostro. Se inclinó hacia ella, que cerró los ojos. Un pesado suspiro, de años de cansancio acumulado, escapó de su boca. Y entonces la besó, y ella recibió el impacto de su cercanía, su solidez, su olor. Era el del jardín, de la tierra y el sol.
Cuando Cassandra abrió los ojos, se dio cuenta de que estaba llorando. Sin embargo no estaba triste, eran las lágrimas de
haber sido hallada, de haber llegado al hogar tras una larga ausencia. Apretó con fuerza el broche. Pasado. Futuro. Familia. Su propio pasado estaba repleto de recuerdos, una vida de hermosos, preciosos, tristes recuerdos. Durante una década, se había movido entre ellos, caminando con ellos. Pero algo había cambiado, ella había cambiado. Había llegado a Cornualles a descubrir el pasado de Nell, de su familia, y de alguna manera había encontrado su propio futuro. Allí, en ese hermoso jardín que Eliza había cuidado y que Nell había reclamado, Cassandra se había encontrado.
Christian acarició sus cabellos y miró su ros
tro con una certeza que la hizo estremecerse.
-He estado esperándote - dijo al fin.
Cassandra tomó su mano entre las suyas. Ella también lo había estado esperando.






miércoles, 28 de septiembre de 2011

[Tiempo de libros] El jardín olvidado


Y, por fín, el encantamiento de la malvada Reina fue roto, y la joven mujer, a quien las circunstancias y la crueldad habían atrapado en el cuerpo de un ave, fue liberada de su jaula. La puerta de la jaula se abrió y el cuclillo cayó, cayó, cayó, hasta que por fin abrió sus alas atrofiadas, y descubrió quepodía volar. Con la fresca brisa del mar de su comarca sosteniendo el dorso de sus alas, se elevó sobre el borde del acantilado y sobre el océano. Hacia una nueva tierra de esperanza, libertad y vida. Hacia su otra mitad. Su hogar.


El vuelo del cuclillo,
Eliza Makepeace






miércoles, 31 de agosto de 2011

[Tiempo de libros] El círculo mágico


"Mientras estaba en brazos de Sam horas más tarde, en lugar de absorbida, me sentía revitalizada, como si hubieran inyectado en mis venas una sustancia ligera, burbujeante y efervescente.
- ¿Cómo describirías eso? - le pregunté mientras entrelazaba sus dedos con los míos -. ¿Qué nos ha pasado?
- Si necesitas asignarle una palabra, yo diría que el término técnico es "orgasmo mutuo" - dijo Sam -. Un orgasmo mutuo muy largo. Más o menos un orgasmo mutuo ininterrumpido, largo, continuado y sin fin.
Le puse la mano en la cara.
- Por otra parte - continuó, sonriendo mientras me besaba el hombro desnudo -, podrías simplificar mucho las cosas y llamarlo amor. ¿Te sorprende?
- Nunca había sentido nada igual - admití.
- Supongo que debería sentirme aliviado - comentó Sam -. Pero para serte sincero, yo tampoco.
Se sentó y me miró ahí echada entre la hierba. Después me recorrió la piel con un dedo desde la barbilla al centro del cuerpo hasta que vibré y se agachó para besarme en los labios como si, despacio, nos vertiéramos mutuamente polvo interestelar. Era una sensación increíble.
- Me parece que estamos afinados - sentenció Sam -. Se acabaron los ensayos. ¿Qué te parece una actuación en directo?"

lunes, 6 de junio de 2011

[Y la música sigue sonando] Crónica de un sueño





Primeras notas: piel de gallina, lágrimas que se escapan furtivas...

Cuando un concierto empieza así, sabes que va a ser algo increíble. Y en este caso, la primera impresión no sólo fue correcta, sino que se quedó corta.
Cierto es que yo iba predispuesta a disfrutarlo más que nadie, pero nunca hubiera podido imaginar que realmente iba a ser tan estupendo.

La verdad, todo lo que pueda decir será poco, porque lo que yo viví en ese teatro no puede describirse con palabras. Demasiadas emociones, demasiados sentimientos agrupados en poco tiempo y espacio...
Lo mejor que podría decir, creo que es que vi y sentí la música...

Con cada nota una nueva sensación dentro de mí, energía fluyendo...
Sentí muchas cosas, muchísimas, pero no sabría ponerle nombre a ninguna de ellas... Sólo sé decir que era magia... Aquellos hombres dejándose llevar y guiar por la música crearon magia, de la de verdad, auténtica magia...


Desde ese momento he vuelto a creer en la magia, como una niña pequeña.

Ni aún cuando acabó desperté de mi ensueño, volví a casa como ausente, flotando en mi pequeña ensoñación, que no quería que acabase.

Ahora, cada vez que oigo una de esas canciones vuelvo a la sala del teatro, veo a los 5 instrumentistas, en especial a ese gran violinista como es Ara Malikian, tocando, bailando, creando magia...


Porque aún sigo como en un sueño...
Con los ojos cerrados...







sábado, 28 de mayo de 2011

[Microrrelato]


Bajo la delicada piel de su brazo parecía azul,

pero con la afilada hoja comprobó que sólo era una ilusión.

Su sangre era roja

No era una princesa

La habían vuelto a mentir...