sábado, 27 de septiembre de 2014

[Microrrelato]


      El sol brillaba en el horizonte, anunciando la llegada de un nuevo día. Pero yo me di la vuelta, dando la espalda a la hermosa escena, y me alejé, adentrándome de nuevo en la oscuridad. 

      De momento era mejor que la luz siguiera estando al final del túnel.



viernes, 8 de agosto de 2014

[Tiempo de libros] Battle Royale

42 estudiantes
Sólo uno puede sobrevivir...


      Ya desde el principio esta sentencia nos resulta familiar, demasiado parecido a "Los Juegos del Hambre", ¿verdad? Es raro que a día de hoy quede alguien que no haya oído hablar de dicha trilogía (bien por los libros, bien por las películas), pero o que no todo el mundo sabe es que esa historia no es una idea original, sino que está basada en un libro que un autor japonés escribió hace ya más de una década.

      Allá por 1999, Koushun Takami publicaba el libro del que hoy voy a hablaros: Battle Royale. Desde entonces ha sido traducido a múltiples idiomas, se ha convertido es una serie de cómics y en una película, y más recientemente ha tenido un spin-off en forma de manga de la mano del mismo autor.

      La historia nos sitúa en la República del Gran Oriente Asiático, donde está prohibido el rock por ser considerado una música decadente. Este estado totalitario y controlador promueve la competitividad y el miedo, y como medio para evitar rebeliones se lleva a cabo el Programa, aunque oficialmente es una herramienta de experimentación bélica. El Programa consiste en que, cada año, 50 clases de tercer curso de distintos institutos son elegidas para que los estudiantes luchen a muerte entre ellos, para lo que son aislados en una isla. Las únicas normas del juego son sencillas pero estrictas: no pueden escapar, no pueden contactar con el exterior, y sólo puede quedar uno. Aparte de eso, todo está permitido con tal de ser el superviviente y ganador de este macabro juego...

      En sus páginas nos encontraremos asesinatos (algo bastante obvio), situaciones personales de diferentes personajes, sentimentalismos, persecuciones y momentos de acción trepidante, entre otras muchas cosas. Sentiremos lo mismo que sienten los protagonistas, sufriremos su dolor, compartiremos su miedo y sus dudas, cogeremos cariño a unos y odiaremos a otros, incluso puede que soltemos alguna lagrimilla.

      Lo más complicado, en mi opinión, son los nombres: 42 nombres japoneses, que para los que no estamos muy iniciados en el mundillo del japo resulta difícil distinguir siquiera si son de chico o de chica. Así que no es raro sentirse un poco perdido a la hora de identificar a todos los personajes y acordarse de si éste o aquel había salido ya, cómo era y qué había hecho. Aparte de esta nimiedad, el libro es 100% recomendable, entretenido y rápido de leer porque una vez que te atrapa entre sus páginas no quieres soltarlo.



Quedan 42 estudiantes
Empieza el juego


sábado, 26 de julio de 2014

[Y la música sigue sonando] Leiva y Sidecars, dos grandes Torres en Ávila

Hace ya varias semanas se dio a conocer el programa de las fiestas de verano de Ávila, y el plato fuerte de este año era el concierto de Leiva. Algunos compramos la entrada enseguida, no fuera a ser que se acabaran antes de tiempo, y no íbamos a arriesgarnos. Pero el pasado miércoles, 2 días antes del concierto, se anunció un cambio de última hora en el grupo que iba a hacer de teloneros, en vez de 84 tocarían Sidecars, ¡notición de última hora! Si ya estábamos emocionados con el concierto, con el recién anunciado 2x1 algunos estábamos que no cabíamos en nosotros de nervios y de ganas. Que largos se iban a hacer esos 2 días de espera…

Pero por fin llegó el día marcado en el calendario, ese ansiado 25 de julio, y allá que nos fuimos, dispuestos a aguantar el calor que hiciera falta. Y he de decir que mereció la pena.

A las 22.30, puntuales, aparecieron Sidecars en el escenario. Para ir abriendo boca hicieron un repaso por sus 3 discos, haciéndonos bailar, saltar y cantar con su Chica fácil, Los amantes, Cremalleras, Contra las cuerdas y Ya no tengo problemas. Aunque, como no podía ser de otra manera, donde más se entregó el público fue con Fan de ti y De película. Supo a poco, se echaron de menos muchas canciones, pero eran los teloneros, y no sólo no decepcionaron, si no que a la gente que no les conocía mucho les dejaron con la miel en los labios de disfrutar de un concierto entero suyo. Chapeau!



Una hora más tarde, con la Plaza de Toros de Ávila repleta de gente, hizo su aparición Leiva junto con su Leiband, ¡y el público enloqueció! Abrió el concierto igual que su segundo disco, Los cantantes fue coreada por toda la plaza. Y así se sucedió una canción tras otra: Cerca, Aunque sea un rato, Miedo, Vértigo, Afuera en la ciudad, Palomas… Sin que la música parase ni un solo momento. Leiva no se olvidó de los años que pasó con Pereza, e hizo un recordatorio de esos años con canciones como Animales, Como lo tienes tú o Violento amor. Como buen músico y compañero, nos recomendó a todos que escuchásemos a Jorge Marazu, cantautor abulense, por si alguno aún no le conocía, y le dedicó una canción: Eme (de Marazu). Por supuesto, no podían faltar las geniales Mirada perdida y Ciencia ficción; y la genialidad de Pólvora, sólo con Leiva en la voz y la guitarra y César Pop a los teclados, no podía sonar mejor.



Tras la primera despedida y que el público se dejase la garganta pidiendo más (¡OTRA! ¡OTRA! ¡OTRA!), Leiva no se hizo rogar mucho y volvió al escenario sólo con su guitarra para ponernos la piel de gallina con un Vis a vis al que se unió el resto de la Leiband a mitad de la canción. Dejó para el final la tan esperada Terriblemente cruel y cerró el concierto pidiendo a todos los asistentes que guardasen los móviles para disfrutar de la última canción con las manos en alto, como en los conciertos de hace 10 años (momento nostálgico para los no tan niños que andábamos por allí, ains…), y así pudimos recibir debidamente a la gran Lady Madrid.

Pero lo mejor del concierto no fue todo lo que ya he contado, pues los grandes músicos hacen que todo suene bien. Lo mejor fue ver a ese grupo de grandísimos músicos divirtiéndose encima del escenario, un grupo de amigos disfrutando con lo que hacían, y transmitiéndonos esa alegría y ese buen rollo a todos, eso si que es una auténtica gozada, insuperable.


El concierto se nos hizo corto, pero ya se sabe que cuando uno está pasándoselo bien no quiere que las cosas acaben, pero todo tiene que tener fin. Esperamos poder volver a disfrutar de estos grandes artistas pronto.


¡Que no mueran nunca los cantantes!

jueves, 24 de julio de 2014

[Microrrelato]

      Cuando Eduardo se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto.

      Era tal como lo había soñado. ¡No podía creer que las pesadillas se hicieran realidad!

      Espera... No... No había sido una pesadilla, ¡lo había leído en un libro! ¡Claro! Ahora sólo tenía que conseguir recordar lo que pasaba en la historia y sabría lo que tenía que hacer para llegar al final feliz. Pero... ¿Realmente aquel libro había tenido un final feliz?

miércoles, 28 de mayo de 2014

[Y la música sigue sonando] Pagagnini: teatro y humor en clave de sol

¿Alguna vez os habéis preguntado si es posible hacer teatro y comedia únicamente con música clásica, sin decir una sola palabra? La respuesta es sí, y como prueba de ello está el cuarteto Pagagnini.

Estos 4 Fantásticos de las cuerdas son: Ara Malikian, Eduardo Ortega y Fernando Clemente al violín, y Jorge Fournadjiev al violonchelo.

 ¿Qué decir de ellos? Una vez que los ves en acción sobran las palabras...

El pasado domingo 25 de mayo estuvieron con su espectáculo Pagagnini en Ávila, así que no podía perdérmelo. 
Descubrí a Ara Malikian hace unos 10 años, y desde entonces cada vez que he podido asistir a algún concierto o espectáculo suyo no he perdido la oportunidad de hacerlo. A los demás integrantes del grupo los he ido descubriendo en distintos espectáculos en los que acompañan a Malikian (como Los Divinos) o a otros músicos (como es el caso de Eduardo Ortega, que forma parte de la banda de Quique González).

Por mi parte, ésta ha sido la segunda vez que disfruté de Pagagnini (porque es un espectáculo que no se ve, sino que se disfruta), y volvería a disfrutarlo todas las veces que pudiera, no me canso. Grandes músicos tocando grandes obras, clásicas y no tan clásicas; grandes actores interpretando sus personajes y arrancando la carcajada de grandes y pequeños, incluso alguna lágrima de tanto reír se vio en la sala.

Poco más puedo decir sin arriesgarme a estropear el disfrute al 100% de quien tenga la ocasión de ir a verlo por primera vez, pues también se sirve de la sorpresa para tener al público aún más pendiente (si cabe) de sus andanzas

Así que mejor lo dejo aquí por hoy. Espero haber picado la curiosidad de alguien para que se anime a disfrutar de Pagagnini en cuanto tenga ocasión, ya que no me cansaré de repetir que es un espectáculo más que recomendable para todo aquel que quiera pasar un muy buen rato.