Hace ya varias semanas se dio a conocer el programa de las
fiestas de verano de Ávila, y el plato fuerte de este año era el concierto de
Leiva. Algunos compramos la entrada enseguida, no fuera a ser que se acabaran
antes de tiempo, y no íbamos a arriesgarnos. Pero el pasado miércoles, 2 días
antes del concierto, se anunció un cambio de última hora en el grupo que iba a
hacer de teloneros, en vez de 84 tocarían Sidecars, ¡notición de última hora! Si
ya estábamos emocionados con el concierto, con el recién anunciado 2x1 algunos
estábamos que no cabíamos en nosotros de nervios y de ganas. Que largos se iban
a hacer esos 2 días de espera…
Pero por fin llegó el día marcado en el calendario, ese
ansiado 25 de julio, y allá que nos fuimos, dispuestos a aguantar el calor que
hiciera falta. Y he de decir que mereció la pena.
A las 22.30, puntuales, aparecieron Sidecars en el escenario.
Para ir abriendo boca hicieron un repaso por sus 3 discos, haciéndonos bailar,
saltar y cantar con su Chica fácil, Los amantes, Cremalleras, Contra las
cuerdas y Ya no tengo problemas. Aunque, como no podía ser de otra manera,
donde más se entregó el público fue con Fan de ti y De película. Supo a poco,
se echaron de menos muchas canciones, pero eran los teloneros, y no sólo no
decepcionaron, si no que a la gente que no les conocía mucho les dejaron con la
miel en los labios de disfrutar de un concierto entero suyo. Chapeau!

Una hora más tarde, con la Plaza de Toros de Ávila repleta de gente, hizo su
aparición Leiva junto con su Leiband, ¡y el público enloqueció! Abrió el
concierto igual que su segundo disco, Los cantantes fue coreada por toda la
plaza. Y así se sucedió una canción tras otra: Cerca, Aunque sea un rato,
Miedo, Vértigo, Afuera en la ciudad, Palomas… Sin que la música parase ni un
solo momento. Leiva no se olvidó de los años que pasó con Pereza, e hizo un
recordatorio de esos años con canciones como Animales, Como lo tienes tú o
Violento amor. Como buen músico y compañero, nos recomendó a todos que escuchásemos
a Jorge Marazu, cantautor abulense, por si alguno aún no le conocía, y le dedicó
una canción: Eme (de Marazu). Por supuesto, no podían faltar las geniales
Mirada perdida y Ciencia ficción; y la genialidad de Pólvora, sólo con Leiva en
la voz y la guitarra y César Pop a los teclados, no podía sonar mejor.


Tras la primera despedida y que el público se dejase la
garganta pidiendo más (¡OTRA! ¡OTRA! ¡OTRA!), Leiva no se hizo rogar mucho y
volvió al escenario sólo con su guitarra para ponernos la piel de gallina con
un Vis a vis al que se unió el resto de la Leiband a mitad de la canción. Dejó para el final
la tan esperada Terriblemente cruel y cerró el concierto pidiendo a todos los
asistentes que guardasen los móviles para disfrutar de la última canción con
las manos en alto, como en los conciertos de hace 10 años (momento nostálgico
para los no tan niños que andábamos por allí, ains…), y así pudimos recibir
debidamente a la gran Lady Madrid.
Pero lo mejor del concierto no fue todo lo que ya he
contado, pues los grandes músicos hacen que todo suene bien. Lo mejor fue ver a
ese grupo de grandísimos músicos divirtiéndose encima del escenario, un grupo
de amigos disfrutando con lo que hacían, y transmitiéndonos esa alegría y ese
buen rollo a todos, eso si que es una auténtica gozada, insuperable.
El concierto se nos hizo corto, pero ya se sabe que cuando
uno está pasándoselo bien no quiere que las cosas acaben, pero todo tiene que
tener fin. Esperamos poder volver a disfrutar de estos grandes artistas pronto.
¡Que no mueran nunca los cantantes!