martes, 10 de febrero de 2015

[Y la música sigue sonando] Pedro Pastor y Curioso Periplo en Valladolid


Pongámonos en situación: Valladolid, 9 de enero. Una fría noche de lunes. 
¿Se os ocurre un plan mejor que salir a descubrir un bar nuevo con música en directo? Y si eso implica conocer nuevos músicos, el plan se vuelve inmejorable, ¿verdad?
Pues justamente eso fue lo que decidí hacer ayer.

La cita era a las 9 en el bar Nunca Jamás. No sabía lo que me iba a encontrar allí, pero cuando me iba acercando ya sabía que me iba a gustar. Y no me equivocaba. El ambiente era estupendo, gente de buen rollo, pasando el rato entre colegas mientras esperaba a que empezase el concierto.

Cerca de las 9 y media, dos chicos en el escenario, guitarra y saxofón en mano, esperaban que las voces en la sala fuesen atenuándose. Y comenzó la magia de la música en directo... Curioso Periplo fueron los encargados de abrir el concierto. El sonido, a pesar de los inconvenientes que habían tenido antes del concierto, fue bueno. Sus canciones tienen mucho ritmo y en ellas mezclan diferentes estilos, algo arriesgado, pero consiguen hacerlo bonito, y el saxo da un toque musical al que la mayoría no estamos acostumbrados en conciertos de bar. Pedro Pastor subió con ellos al escenario para cantar juntos una canción, y ya de paso nos enteramos que ha colaborado en el cd que Curioso Periplo ha grabado hace poco. Pero el concierto no era del grupo pucelano, así que no se extendieron mucho, pero a modo de despedida tocaron una versión de una (o varias) canciones gallegas con las que pusieron en pie a los que estaban sentados y consiguieron que la sala entera bailara y saltara a su son. Buen indicador que se vayan dejando al público con ganas de más =)

Después de un pequeño parón para preparativos y retoques en escenario, sonido y demás tecnicidades, apareció Pedro Pastor, caminando por el escenario hasta juntarse con el público, sin guitarra, y nos deleitó con una primera canción con la voz desnuda, pequeñas maravillas de la música en vivo. Nos contó que le había costado venir a tocar a Valladolid por todas las trabas que pone la ciudad a la música, algo que los que vivimos por aquí sabemos ya demasiado bien, pero tengo que quitarme el sombrero ante el bar Nunca Jamás, porque está sabiendo buscarle las vueltas a las leyes y normas para conseguir que vuelva a haber conciertos en bares, ¡bravísimo por ellos! 

En fin, que me disperso, volvamos al tema.


Como decía, Pedro Pastor se metió al público en el bolsillo con canciones llenas de ritmo, mucha simpatía y una sonrisa que en ningún momento desapareció de su cara. Presentó su cd, "La vida plena", y alguna que otra canción nueva que va componiendo para su próximo disco. Y cuando al público se le trata bien, se nota, porque responde, y en este caso respondió con una participación de lo más activa, cantando, haciendo coros, dando palmas e incluso bailando. En general, la mayoría de las canciones fueron directas a remover conciencias, tocando temas de lo más diversos, reivindicando la paz, la memoria de España, criticando la situación actual, entre otros ejemplos.

 Y si el mundo se derrumba a nuestros pies, es cosa suya.

Como no podía ser menos, la colaboración fue de ida y vuelta, y Curioso Periplo volvió al escenario. Primero fue Charly quien acompañó al saxo en una canción de Pedro, y luego fue Nico quien subió para cantar a dúo una canción de Silvio Rodríguez, una auténtica preciosidad, todo sea dicho.

Por último, no quiero acabar sin dejar aquí plasmada una frase que dijo Pedro Pastor entre canción y canción y que a mí, personalmente, me tocó mucho, por eso la quiero compartir con todos vosotros:
"La vida plena es amor y rebeldía, 
no concibo una cosa sin la otra.
El amor no puede ser amor si no es rebelda
y la rebeldía no es rebeldía si no hay amor."


Y la libertad como forma de amar...


jueves, 22 de enero de 2015

[Poemas en los tejados]


Aprenderé a escribir poesía
el día que Dios me pida un bloody-mary.

Esperaré a que llegue el día en que, 
como a aquel pirata
sin parche en el ojo ni palo en la pata,
me visite el viejo de la barba,
que cambie su celestial paraíso
por unas copas más terrenales.
Ese día,
o más bien esa noche,
los bloody-mary sabrán a ambrosía
y, gracias a su celestial presencia,
en todo momento la Luna nos acompañará.

Antes de que las campanas anuncien la medianoche
habré perdido los zapatos de cristal,
correré descalza y libre
siguiendo a las musas que me guíen 
por el sendero de baldosas amarillas
que lleva a la tierra de Oz.
Las farolas alumbrarán con palabras
los versos que formen mi camino.
Y cuando el Sol asome en el horizonte 
me daré cuenta de que estoy sola, 
que quizá siempre lo estuve.

Entonces mi bolígrafo surcará el papel,
y todo volverá a comenzar...

domingo, 23 de noviembre de 2014

[Poemas en los tejados] Noches de poesía en Valladolid


La noche del pasado viernes, tres grandes poetas llenaron de magia la capital castellanoleonesa: Marwan, Carlos Miguel Cortés y Pedro Andreu congregaron a toda una multitud de jóvenes en la Sala Donde Edu. 

Ya desde antes de empezar, la cola que se formó a la puerta de la sala daba a entender que lo que allí había aquella noche iba a ser un gran evento, y efectivamente lo fue, al fin y al cabo, una sala no se llena por cualquier cosa.

La guitarra no podía faltar encima del escenario, buen presagio de lo que allí acabaría pasando. Y, por fin, los artistas salieron a escena...                                                                                                                                                                                              Las presentaciones iniciales corrieron a cargo de Marwan, que aprovechando su ventajosa posición frente al micrófono fue el primero en recitar, dejando a la sala sumida en el silencio. Tras esa primera toma de contacto, Pedro Andreu recogió el testigo, dejándonos a todos con la boca abierta con un poema al más puro estilo Galimatazo de Lewis Carroll, lleno de palabras sin sentido pero con mucho significado. Después, le tocó el turno a Carlos Miguel Cortés, también conocido como Turista en tu Pelo, que leyó su aclamada Chica de Lluvia.                                                                                                                                                        
Y así fueron sucediéndose los poemas, verso tras verso, autor tras autor...

El punto culmen fue cuando se mezclaron música y poesía. Primero apareció "Un día de estos", colándose por medio del recital, para luego sonar "Carita de tonto" con un poema de Pedro Andreu entre medias y llegar al final con una maravillosa "Desde que duermes junto a mí", con poema de Carlos Miguel Cortés incluido.

El resultado: una noche maravillosa, un auténtico placer para los oídos y muchas ganas de repetir pronto =)



sábado, 27 de septiembre de 2014

[Microrrelato]


      El sol brillaba en el horizonte, anunciando la llegada de un nuevo día. Pero yo me di la vuelta, dando la espalda a la hermosa escena, y me alejé, adentrándome de nuevo en la oscuridad. 

      De momento era mejor que la luz siguiera estando al final del túnel.



viernes, 8 de agosto de 2014

[Tiempo de libros] Battle Royale

42 estudiantes
Sólo uno puede sobrevivir...


      Ya desde el principio esta sentencia nos resulta familiar, demasiado parecido a "Los Juegos del Hambre", ¿verdad? Es raro que a día de hoy quede alguien que no haya oído hablar de dicha trilogía (bien por los libros, bien por las películas), pero o que no todo el mundo sabe es que esa historia no es una idea original, sino que está basada en un libro que un autor japonés escribió hace ya más de una década.

      Allá por 1999, Koushun Takami publicaba el libro del que hoy voy a hablaros: Battle Royale. Desde entonces ha sido traducido a múltiples idiomas, se ha convertido es una serie de cómics y en una película, y más recientemente ha tenido un spin-off en forma de manga de la mano del mismo autor.

      La historia nos sitúa en la República del Gran Oriente Asiático, donde está prohibido el rock por ser considerado una música decadente. Este estado totalitario y controlador promueve la competitividad y el miedo, y como medio para evitar rebeliones se lleva a cabo el Programa, aunque oficialmente es una herramienta de experimentación bélica. El Programa consiste en que, cada año, 50 clases de tercer curso de distintos institutos son elegidas para que los estudiantes luchen a muerte entre ellos, para lo que son aislados en una isla. Las únicas normas del juego son sencillas pero estrictas: no pueden escapar, no pueden contactar con el exterior, y sólo puede quedar uno. Aparte de eso, todo está permitido con tal de ser el superviviente y ganador de este macabro juego...

      En sus páginas nos encontraremos asesinatos (algo bastante obvio), situaciones personales de diferentes personajes, sentimentalismos, persecuciones y momentos de acción trepidante, entre otras muchas cosas. Sentiremos lo mismo que sienten los protagonistas, sufriremos su dolor, compartiremos su miedo y sus dudas, cogeremos cariño a unos y odiaremos a otros, incluso puede que soltemos alguna lagrimilla.

      Lo más complicado, en mi opinión, son los nombres: 42 nombres japoneses, que para los que no estamos muy iniciados en el mundillo del japo resulta difícil distinguir siquiera si son de chico o de chica. Así que no es raro sentirse un poco perdido a la hora de identificar a todos los personajes y acordarse de si éste o aquel había salido ya, cómo era y qué había hecho. Aparte de esta nimiedad, el libro es 100% recomendable, entretenido y rápido de leer porque una vez que te atrapa entre sus páginas no quieres soltarlo.



Quedan 42 estudiantes
Empieza el juego